La noche del 17 de agosto fue testigo de un fenómeno meteorológico que impactó severamente a la región de Los Cabos, donde una tormenta eléctrica provocó la activación de los cuerpos de emergencia. Los reportes indican que hubo caídas de postes y cableado eléctrico, lo que resultó en interrupciones significativas en el suministro de energía eléctrica. Esta situación ha llevado a que muchas familias se encuentren sin luz, generando un descontento generalizado entre los afectados.
En La Paz, más de 20 colonias han reportado apagones desde la jornada del lunes, creando un panorama complicado para los residentes. Las quejas continúan en aumento, ya que la falta de electricidad ha obligado a algunos a adquirir hielo para conservar sus alimentos. La situación se complica aún más con la inminente temporada de huracanes, que ha llevado a las autoridades a preparar refugios para posibles evacuaciones.
Por otro lado, en Los Cabos, las condiciones climáticas han llevado a mantener cerrado el puerto de Cabo San Lucas, con oleajes peligrosos y ráfagas de viento que alcanzan los 70 km/h. La mayoría de las playas en la zona están bajo aviso de bandera roja, desaconsejando a los bañistas ingresar al agua debido a los riesgos asociados. Mientras tanto, las autoridades locales continúan monitoreando la situación para garantizar la seguridad de los residentes y turistas.
A pesar de las adversidades climáticas, la normalidad se ha mantenido en el ámbito educativo, ya que las clases continuarán sin interrupciones. Sin embargo, la venta de alimentos en la vía pública ha sido suspendida, reflejando las medidas de precaución adoptadas en la región. Esta decisión busca evitar riesgos adicionales para la salud pública ante la tormenta y sus efectos colaterales.
<pFinalmente, en un contexto diferente, la directora del Centro de Energía Renovable y Calidad Ambiental (CERCA) ha manifestado la necesidad de acelerar la incorporación de 600 megawatts en inversiones mixtas para aliviar la presión sobre el sistema eléctrico en Baja California Sur. Esta medida es crucial, considerando que la región se enfrenta a desafíos crecientes en su infraestructura energética, lo que podría verse agravado por situaciones climáticas como la reciente tormenta.





