Productores de mango de la región de Los Cabos enfrentan una de las temporadas más difíciles de los últimos años, luego de que las altas temperaturas registradas en el verano de 2026 provocaron una drástica caída en las cosechas. De acuerdo con testimonios recabados por El Sudcaliforniano, el intenso calor redujo hasta en un 70% la producción habitual, pasando de 10 a apenas 3 toneladas por hectárea en algunos de los principales huertos de la zona. Esta situación pone en jaque la economía de decenas de familias que dependen del cultivo y comercialización del mango para subsistir, en un contexto de sequías recurrentes y pronósticos climatológicos poco alentadores para el resto del ciclo agrícola.
Marco Beltrán, productor con más de 20 años de experiencia, relató que el desarrollo de la floración y el cuajado del fruto fueron severamente afectados desde principios de junio, cuando los termómetros superaron los 40 grados centígrados durante varios días consecutivos. “El calor quemó las flores y muchos árboles no lograron sostener el fruto, además la falta de lluvias nos complicó el riego, por lo que la mayoría de nosotros apenas si podrá cubrir los gastos de producción”, explicó. Beltrán añadió que la reducción en las cosechas también ha impactado los empleos temporales que generan los huertos durante la recolección, afectando a jornaleros locales y de otros estados que cada año llegan a Baja California Sur para esta actividad.
Por su parte, representantes de la Asociación de Productores de Mango de Baja California Sur advirtieron que el fenómeno de calor extremo no solo afecta la cantidad, sino también la calidad del fruto, lo cual podría repercutir negativamente en la comercialización a mercados nacionales e internacionales. “El mango sudcaliforniano es muy apreciado por su sabor y tamaño, pero este año muchos frutos presentan quemaduras solares y maduración desigual, lo que limita su aceptación en los principales compradores”, detallaron. Además, señalaron que el incremento en los costos de insumos como fertilizantes, agua y transporte, agrava el panorama para los pequeños y medianos productores.
La crisis del mango se suma a otros problemas que el sector agrícola enfrenta en Los Cabos, como la competencia por el agua con el sector turístico y los constantes apagones que afectan los sistemas de bombeo. Autoridades del municipio de La Paz han reconocido la gravedad de la situación y adelantaron que solicitarán apoyos extraordinarios al gobierno estatal y federal para atender la emergencia. En tanto, organizaciones civiles y ambientalistas insisten en la necesidad de implementar estrategias de adaptación al cambio climático, como el uso de sistemas de riego eficientes, sombra artificial y selección de variedades más resistentes al calor.
Mientras tanto, los productores continúan evaluando los daños y esperan que las autoridades respondan con programas de apoyo directo y asesoría técnica para intentar rescatar lo que resta de la temporada. La incertidumbre persiste, ya que los pronósticos de la Comisión Nacional del Agua anticipan un verano aún más caluroso y seco en la región. “Si no llegan lluvias pronto, vamos a tener que replantear cómo y qué estamos cultivando en Los Cabos”, concluyó Marco Beltrán, reflejando la preocupación de un sector agrícola que, por ahora, ve en el horizonte una amenaza constante para su futuro inmediato.





